La alimentación tiene un papel importante en el crecimiento, en el desarrollo y en la construcción de los hábitos que el niño o la niña podrá llevar consigo toda la vida.
En los primeros seis meses, se recomienda la leche materna como alimento exclusivo. A partir de los 6 meses comienza una nueva etapa: la introducción de otros alimentos, manteniendo la lactancia materna hasta los dos años o más, cuando sea posible.
Este período no tiene que ser una carrera para que el niño pruebe todo de una vez.
Es, sobre todo, un momento para descubrir sabores, olores, colores, texturas y la propia relación con la comida.
¿Qué es una alimentación saludable para niños?
Según la Guía Alimentaria para la Población Brasileña (“Guia Alimentar para a População Brasileira”), la base de la alimentación debe estar formada principalmente por alimentos naturales (in natura) o mínimamente procesados.
Los alimentos in natura son los que se obtienen directamente de plantas o animales y se consumen sin alteraciones importantes.
Algunos ejemplos son:
- frutas;
- verduras de hoja;
- hortalizas;
- huevos;
- carnes;
- frijoles y otras legumbres.
Los alimentos mínimamente procesados, en cambio, pasan por procesos que ayudan a conservarlos o prepararlos, pero sin añadir ingredientes como azúcar, sal o grasas.
Son ejemplos:
- arroz;
- frijoles secos;
- leche pasteurizada;
- avena;
- harina;
- carnes refrigeradas o congeladas;
- frutas y verduras congeladas sin ingredientes añadidos.
Cuanto más se base la rutina alimentaria de la familia en estos alimentos, más fácil suele ser ofrecerle al niño una alimentación variada y nutritiva.
Alimentación a partir de los 6 meses
A los seis meses, la leche materna sigue siendo importante, pero por sí sola ya no cubre todas las necesidades nutricionales del niño.
Es cuando comienza la llamada alimentación complementaria.
El bebé empieza a probar alimentos mientras sigue recibiendo leche materna.
En este comienzo no es necesario preparar una comida completamente distinta de la de la familia.
Con adaptaciones en la textura, los condimentos y la preparación, muchos de los mismos alimentos que se comen en casa pueden formar parte de la comida del bebé.
¿Cómo ofrecer los primeros alimentos?
Al inicio de la introducción de alimentos, la comida puede ofrecerse aplastada con el tenedor.
No es necesario licuar ni colar los alimentos.
A medida que el bebé desarrolla la capacidad de masticar y manipular la comida, la consistencia puede avanzar gradualmente.
La idea es que tenga contacto con distintas texturas y avance, poco a poco, hacia la comida de la familia.
Los 12 pasos para una alimentación saludable antes de los 2 años
La Guía Alimentaria para Niños Brasileños Menores de Dos Años (“Guia Alimentar para Crianças Brasileiras Menores de Dois Anos”) presenta doce recomendaciones principales para orientar a las familias.
1. Amamanta hasta los dos años o más
Siempre que sea posible, ofrece solo leche materna hasta los seis meses.
Después de ese período, la lactancia puede continuar junto con otros alimentos hasta los dos años o más.
2. Empieza a ofrecer alimentos a los 6 meses
A partir de esa edad, introduce alimentos in natura o mínimamente procesados junto con la leche materna.
Cuanto mayor sea la variedad de alimentos saludables que se presenten con el tiempo, más oportunidades tendrá el niño de conocer distintos sabores y texturas.
3. Prefiere el agua
Después de los seis meses, ofrece agua apta para el consumo cuando el niño tenga sed.
Los refrescos, las bebidas azucaradas, las bebidas en polvo y los jugos industrializados no deben ocupar el lugar del agua.
Incluso los jugos naturales no reemplazan a la fruta entera en el día a día.
4. Empieza con alimentos aplastados
Al inicio de la alimentación complementaria, la comida puede aplastarse con un tenedor.
La textura debe avanzar gradualmente según el desarrollo del niño.
5. Evita el azúcar antes de los 2 años
El Ministerio de Salud de Brasil recomienda no ofrecer azúcar ni preparaciones que contengan azúcar a niños menores de dos años.
Esto incluye el azúcar que se añade en casa y también los productos industrializados que tienen azúcar en su composición.
6. Evita los ultraprocesados
Los alimentos ultraprocesados suelen tener muchos ingredientes y pueden contener grandes cantidades de azúcar, sodio y grasas.
Entre los ejemplos están:
- galletas rellenas;
- frituras de paquete;
- refrescos;
- sopas instantáneas;
- dulces;
- algunas bebidas lácteas;
- cereales azucarados;
- embutidos.
Cuanto antes entran estos productos en la rutina, mayor es la probabilidad de que terminen ocupando el lugar de alimentos más nutritivos.
7. Siempre que sea posible, ofrece la comida de la familia
El niño no necesita un menú completamente aparte.
Una alimentación basada en arroz, frijoles, hortalizas, verduras, carnes, huevos, frutas y otros alimentos naturales puede compartirse en familia, respetando las adaptaciones necesarias para la edad.
Además de facilitar la rutina, esto ayuda al niño a percibir la alimentación saludable como una parte natural de la vida en casa.
8. Haz de la comida un momento positivo
Comer también es aprender.
Evita convertir la comida en una pelea, una exigencia o una negociación.
El niño está aprendiendo a conocer los alimentos, usar los cubiertos, percibir texturas y entender sus propias señales de hambre y saciedad.
Este proceso puede implicar desorden, alimentos rechazados y mucha experimentación.
Y está bien.
9. Observa las señales de hambre y saciedad
El niño puede mostrar hambre buscando el alimento, abriendo la boca o mostrando interés por la comida.
Cuando está satisfecho, puede voltear la cara, cerrar la boca, perder el interés o apartar el alimento.
Estas señales deben respetarse.
Obligar al niño a terminarse el plato puede dificultar que aprenda a percibir su propia hambre y saciedad.
10. Cuida la higiene
Lávate bien las manos antes de preparar u ofrecer los alimentos.
Las frutas, verduras, utensilios, superficies y recipientes también deben prepararse y higienizarse adecuadamente.
Los cuidados con el almacenamiento y la conservación de los alimentos son especialmente importantes para los niños pequeños.
11. Mantén las elecciones saludables también fuera de casa
Los paseos, la escuela, los viajes y las visitas no tienen por qué significar abandonar la rutina alimentaria.
Frutas, agua y preparaciones caseras sencillas pueden ser buenas opciones para llevar.
12. Protege al niño de la publicidad de alimentos
Los niños todavía no tienen la madurez para comprender por completo la intención comercial detrás de un anuncio.
Los personajes, los empaques coloridos, los regalos y los influencers pueden hacer que los productos ultraprocesados resulten especialmente atractivos.
Por eso, los adultos tienen un papel importante en ayudar al niño a construir una relación más consciente con estos productos.
Alimentación saludable de los 2 a los 10 años
Después de los dos años, algunos hábitos construidos durante la introducción de alimentos siguen siendo importantes.
Una alimentación saludable en esta etapa puede incluir todos los días:
- arroz, yuca, papa, maíz y otros cereales o tubérculos;
- frijoles, lentejas, chícharos, garbanzos y otras legumbres;
- verduras de hoja;
- hortalizas;
- frutas;
- huevos;
- carnes y otros alimentos fuente de proteína;
- agua a lo largo del día.
El Ministerio de Salud de Brasil también fomenta el consumo regular de frijoles y otras legumbres, además de frutas, hortalizas y verduras.
Cuidado con las bebidas azucaradas
Los refrescos, las bebidas lácteas endulzadas, los jugos de caja, las bebidas en polvo y las bebidas achocolatadas pueden aportar grandes cantidades de azúcar sin ofrecer la misma calidad nutricional que los alimentos naturales.
Durante la mayor parte del día, la bebida principal del niño debe ser el agua.
Crear este hábito desde temprano suele ser mucho más fácil que intentar cambiarlo después.
Ultraprocesados: cuanto menos, mejor
Algunos productos muy comunes en la alimentación infantil forman parte del grupo de los ultraprocesados.
Entre ellos:
- frituras de paquete;
- galletas rellenas;
- sopas instantáneas;
- nuggets y hamburguesas industrializados;
- salchichas;
- jamón;
- mortadela;
- salami;
- dulces y golosinas;
- refrescos;
- bebidas endulzadas.
Estos productos pueden ser muy sabrosos y prácticos, pero no deben reemplazar a los alimentos frescos ni a las preparaciones caseras en la rutina.
La importancia de las frutas, hortalizas y verduras
Las frutas, hortalizas y verduras aportan vitaminas, minerales, fibra y distintos sabores al niño.
No hay problema si no le gusta un alimento de inmediato.
Algunos niños necesitan probar el mismo alimento varias veces, preparado de distintas formas, antes de aceptarlo.
Un rechazo hoy no significa necesariamente que ese alimento vaya a quedar fuera del menú para siempre.
Comer sin pantallas: ¿por qué vale la pena intentarlo?
Siempre que sea posible, hagan las comidas en un ambiente tranquilo y eviten la televisión, el celular, la tableta o los videojuegos durante ese momento.
Sin tantas distracciones, el niño puede prestar más atención a la comida y a sus propias señales de hambre y saciedad.
También es una oportunidad para conversar y fortalecer la convivencia familiar.
No tiene que ser perfecto todos los días.
Lo importante es intentar convertirlo en un hábito la mayor parte del tiempo.
Comer juntos también enseña
Los niños aprenden mucho observando.
Si ven a los adultos comer frutas, verduras, frijoles y otros alimentos con regularidad, esos alimentos pasan a formar parte de lo que entienden como una comida normal.
Siempre que sea posible, siéntate a la mesa con el niño.
Más que hablar sobre alimentación saludable, mostrarla en la práctica suele marcar la diferencia.
¿Cómo armar una lonchera más equilibrada?
No hace falta inventar una combinación espectacular todos los días.
Una estructura sencilla puede ayudar.
**Agua.**
Según la edad y la rutina del niño, se pueden conversar otras opciones con la familia y con los profesionales que acompañan su alimentación.
Evita que los refrescos, las bebidas azucaradas y los jugos industrializados sean artículos frecuentes en la lonchera.
Algunas opciones son:
- plátano;
- manzana;
- pera;
- mango;
- fresa;
- uva cortada de forma segura para la edad;
- guayaba;
- papaya;
- melón;
- zanahoria;
- verduras cocidas.
La elección puede variar según las preferencias del niño y lo que esté disponible en la región y en la época del año.
Algunas posibilidades son:
- pan con relleno casero;
- tapioca;
- cuscús de maíz;
- yogur natural;
- pastel casero;
- pan de queso casero.
Las cantidades y combinaciones pueden variar según la edad, la rutina y las necesidades individuales.
Para variar los refrigerios, prueba opciones como:
- ricota condimentada con hierbas;
- pollo deshebrado;
- carne molida;
- pasta de garbanzo;
- aguacate;
- queso con tomate y orégano;
- atún preparado de forma sencilla.
Considera siempre la edad del niño y los cuidados necesarios para evitar atragantamientos.
Intenta que estos productos no sean frecuentes:
- frituras de paquete;
- galletas rellenas;
- refrescos;
- jugos industrializados;
- bebidas achocolatadas;
- caramelos;
- dulces;
- pasteles industrializados;
- embutidos;
- bebidas lácteas muy azucaradas.
No es necesario generar miedo ni culpa en torno a la comida.
El objetivo es que los alimentos más nutritivos sean los que aparecen con mayor frecuencia en la rutina.
Deja que el niño participe
El niño puede ayudar a elegir las frutas, organizar los recipientes o decidir entre dos opciones saludables para el refrigerio.
Esta participación ayuda a desarrollar autonomía y curiosidad por la alimentación.
Incluso elegir una lonchera o una botellita de un color que le guste puede hacer este momento más interesante.
El hierro en la alimentación infantil
El hierro es esencial para varias funciones del organismo y tiene una importancia especial durante el crecimiento.
Entre los alimentos que pueden aportar hierro están:
- carnes;
- frijoles;
- lentejas;
- chícharos;
- garbanzos;
- huevos y otros alimentos según la alimentación de la familia.
Combinar fuentes de hierro con alimentos ricos en vitamina C también puede favorecer el aprovechamiento del hierro presente en los alimentos de origen vegetal.
¿Y la suplementación de hierro?
Además de la alimentación, algunos niños pueden recibir suplementación preventiva de hierro según las recomendaciones de salud pública y la evaluación hecha en el control infantil.
La necesidad, la dosis y el período de uso no deben ser definidos por la familia por su cuenta.
Lleva al niño a las consultas de rutina para que el equipo de salud evalúe su crecimiento, alimentación, historial y necesidad de suplementación.
No ofrezcas suplementos de hierro sin orientación profesional, porque el exceso también puede causar problemas.
¿Y la vitamina A?
La vitamina A participa en funciones importantes relacionadas con la visión, la inmunidad, el crecimiento y el desarrollo.
Está presente en diversos alimentos, como:
- calabaza;
- zanahoria;
- mango;
- papaya;
- hojas verde oscuro;
- huevos;
- leche y derivados;
- hígado y otras vísceras.
El SUS (el sistema público de salud de Brasil) también cuenta con el Programa Nacional de Suplementación de Vitamina A, dirigido a poblaciones y regiones definidas por las políticas de salud.
La suplementación no debe hacerse por cuenta propia.
El equipo de la Unidad Básica de Salud puede informarte si el niño está incluido en la estrategia y cuándo está indicada la dosis.
¿Qué es NutriSUS?
NutriSUS es una estrategia de fortificación de la alimentación infantil con vitaminas y minerales en polvo.
Utiliza una combinación de micronutrientes que se añade directamente a una comida del niño.
La estrategia se aplica en contextos específicos de salud pública, incluidas las guarderías que participan en las acciones previstas por el programa.
Un niño que participa en NutriSUS puede necesitar una orientación diferente en cuanto al uso de otros suplementos de hierro.
Por eso, es importante informar al equipo de salud sobre todos los suplementos que usa el niño.
Los suplementos no reemplazan una alimentación variada
El hierro, la vitamina A y otros micronutrientes son importantes, pero los suplementos no reemplazan las comidas equilibradas.
La base sigue siendo una alimentación variada, con distintos grupos de alimentos y un seguimiento regular del crecimiento y el desarrollo del niño.
Busca al equipo de salud si el niño:
- tiene dificultad persistente para comer;
- rechaza grupos enteros de alimentos durante mucho tiempo;
- se atraganta con frecuencia;
- muestra dificultad para masticar o tragar;
- pierde peso;
- no tiene el crecimiento esperado;
- tiene una alergia alimentaria conocida o sospechada;
- necesita excluir varios alimentos de su dieta;
- genera una preocupación importante en la familia respecto a su alimentación.
Los pediatras y nutricionistas pueden ayudar a evaluar cada situación de forma individual.
La alimentación saludable no tiene que ser perfecta
Construir buenos hábitos alimentarios no significa preparar platos perfectos todos los días.
Habrá días de prisas, alimentos rechazados y comidas que no salen como se planeó.
Lo que realmente importa es el patrón que se construye con el tiempo.
Ofrece variedad, mantén alimentos saludables al alcance y deja que el niño conozca la comida sin convertir cada comida en una batalla.
Una relación sana con la alimentación también se construye con paciencia, ejemplo, autonomía y cariño.
Importante
Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza la evaluación individual del pediatra, nutricionista u otro profesional de la salud.
Las necesidades nutricionales pueden variar según la edad, el crecimiento, el desarrollo, las condiciones de salud, la alimentación y el historial del niño.
Los suplementos de vitaminas y minerales no deben iniciarse, suspenderse ni modificarse sin orientación profesional.
Fuentes consultadas
- Ministerio de Salud de Brasil — Guía Alimentaria para Niños Brasileños Menores de Dos Años (“Guia Alimentar para Crianças Brasileiras Menores de Dois Anos”).
- Ministerio de Salud de Brasil — Guía Alimentaria para la Población Brasileña (“Guia Alimentar para a População Brasileira”).
- Ministerio de Salud de Brasil — Alimentación saludable en la primera infancia.
- Ministerio de Salud de Brasil — Programa Nacional de Suplementación de Vitamina A.
- Ministerio de Salud de Brasil — Estrategia de Fortificación de la Alimentación Infantil con Micronutrientes en Polvo — NutriSUS.
