A pesar del apodo “náuseas matutinas”, las náuseas pueden aparecer por la mañana, por la tarde o por la noche. Suelen empezar antes de la semana 9 y mejorar a lo largo del segundo trimestre, pero la duración y la intensidad varían mucho.
Que sea un síntoma común no significa que debas sufrirlo en silencio. Si las náuseas afectan tu alimentación, hidratación, trabajo o descanso, coméntalo en el control prenatal: existen opciones de cuidado seguras que deben elegirse con el equipo.
Medidas sencillas que pueden ayudar
Evitar pasar muchas horas con el estómago vacío y hacer comidas más pequeñas a lo largo del día suele ser más cómodo que los platos grandes. Los alimentos secos y de sabor suave pueden funcionar para algunas personas; para otras, lo más importante es alejarse de los olores y preparaciones que desencadenan las náuseas.
Toma líquidos a pequeños sorbos durante el día. El agua fría, a temperatura ambiente o con un sabor ligero puede tolerarse mejor: elige la forma que puedas mantener. El descanso y los ambientes ventilados también ayudan cuando el cansancio y los olores empeoran el malestar.
Medicamentos y suplementos
No uses antieméticos, tés concentrados, vitaminas en dosis extra ni otros productos por tu cuenta. Incluso las opciones que se usan con frecuencia en el embarazo deben tener en cuenta tus síntomas, otros medicamentos y tus condiciones de salud.
Señales para buscar atención
Comunícate con el equipo o acude a un servicio de salud si no logras retener líquidos, orinas poco o muy oscuro, sientes mareo o desmayo, notas el corazón acelerado, pierdes peso o vomitas repetidamente. El dolor abdominal, la fiebre, la sangre en el vómito o los síntomas que empiezan de forma inusual también merecen evaluación.
