Las estrías aparecen cuando las fibras de sostén de la piel sufren alteraciones durante periodos de distensión y cambio corporal. En el embarazo, pueden surgir en el abdomen, las mamas, las caderas y los muslos. La predisposición individual, los cambios hormonales y la forma en que la piel responde al crecimiento intervienen en el proceso; por lo tanto, tener estrías no es señal de descuido.

Al principio pueden ser rosadas, rojizas o violáceas y, con el tiempo, suelen aclararse. La intensidad varía mucho de una persona a otra, incluso entre embarazos de la misma persona.

Lo que logran las cremas hidratantes y lo que no prometen

Hidratar la piel puede aliviar la resequedad, la sensación de tirantez y la comezón leve. Esto puede formar parte de un ritual agradable, pero no garantiza que no aparezcan estrías. Una revisión Cochrane no encontró evidencia de alta calidad de que las cremas, lociones o aceites evaluados prevengan las estrías durante el embarazo.

Los productos caros, la publicidad que promete resultados totales y las fotos de antes y después no cambian esa incertidumbre. Prefiere fórmulas sencillas, suspende su uso si hay irritación y habla con el equipo de salud antes de usar sustancias activas o iniciar un tratamiento dermatológico durante el embarazo.

Cuidado sin culpa

Llevar el control del aumento de peso en el control prenatal es importante para la salud del embarazo, pero no debe convertirse en un intento de impedir cualquier cambio en la piel. Evita dietas restrictivas o metas de peso fijadas sin una evaluación individual. La ropa cómoda, los baños no muy calientes y la hidratación después del baño pueden ayudar a la comodidad del día a día.

Si las estrías te molestan después del embarazo, un dermatólogo puede explicarte las opciones, sus límites, el momento adecuado y la compatibilidad con la lactancia materna. Los resultados varían, y ningún tratamiento tiene por qué verse como una obligación estética.

Cuándo un cambio en la piel merece evaluación

La comezón intensa, sobre todo sin lesiones visibles o en las palmas de las manos y las plantas de los pies, la piel o los ojos amarillentos, las ampollas, el dolor, la secreción o una erupción que se extiende no deben atribuirse automáticamente a las estrías. Avisa al equipo de control prenatal para que te evalúe.