Después de la fecundación, el óvulo fecundado pasa algunos días dividiéndose mientras recorre la trompa hasta el útero. La implantación (o anidación) es el momento en que ese embrión se fija en el endometrio (la pared interna del útero); a partir de ahí, el cuerpo empieza a producir hCG, la hormona que detectan las pruebas de embarazo.
Cómo reconocerla (cuando se puede notar)
El llamado 'sangrado de implantación' suele ser mucho más discreto que una menstruación normal: generalmente un flujo leve rosado o marrón, durante uno o dos días, a veces acompañado de un cólico débil. Es fácil confundirlo con el inicio de una menstruación adelantada, lo que genera muchas dudas en quienes están buscando embarazo.
Vale la pena insistir: la mayoría de las personas embarazadas no percibe ninguna señal física de la implantación. La ausencia de esta señal no indica que algo ande mal.
Cuándo buscar evaluación
Un sangrado más abundante, con cólico fuerte o que dura varios días no es típico de la implantación y merece evaluación médica: puede tener otras causas, incluidas algunas que necesitan seguimiento.
